La Princesa Desaparecida – Capitulo 17

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Me acomode en la cama y abrace una almohada, escuché que Felipe abrió la puerta, puso el seguro, se apagó la luz, y volvió a cerrar la puerta… pensé que se había ido pero no fue así.

– que haces – dije al sentir que se sentó en la orilla de la cama.

– me estoy quitando los zapatos – después de decir eso se metió debajo de las sábanas y me abrazo.

– ya no quiero discutir. – dije.

– no lo hagas y cierra la boca y duérmete,- me dio un beso en mi hombro. – quítate ese anillo si no quiere que te lo arranqué del dedo.

Me empecé a reír.

– no me lo voy a quitar.

Me agarró la mano y el mismo me lo quitó y lo aventó.

-y no me vuelvas a gritar en la cara que tienes a alguien mas que si sabe complacerte en al cama. – susurro. – nadie iba a borrar de tu cuerpo mis caricias y meno mis besos.

Yo no respondí.

– y si me importas Samara y me importas mucho, me importas más de lo que te imaginas.

Hundió su rostro entre mi cabello y me abrazo con más fuerza y así se quedo asta que me quedé dormida.

Cuando desperté, como siempre Felipeya no estaba a mi lado, y sobre la almohada donde se acostó sólo estaba una rosa roja con una nota que decía – «toma todo el día libre para que descanses».

Una tonta sonrisa se formó en mis labios, me dolía la cabeza y al parecer Felipe sabía que despertaría con una jaqueca y dolor de cabeza horrible y me dejo unas pastillas para el dolor y un basó de agua.

Mientras tomaba la pastilla mire la hora en mi celular y ya eran la 1:30 de la tarde.

– vaya asta que despiertas. – dijo mi madre entrando a mi habitación.

– no empieces. – me recargue en la cama.

– esta vez te pasaste Samara. – soltó una carcajada que me hizo verla sorprendida.

– y esa risa… pensé que venias a darme uno de tus sermones.

– no tiene caso darte un sermón, tarde o temprano volverás a repetir lo de esta mañana. – mi madre no dejaba de reír. – viste la cara del Príncipe quería estrangularte ahí mismo cada que le decías esas cosas.

Yo espese a reír junto con ella asta que nos dolió la panza.

– ya no me hagas reír que me duele la cabeza – me senté y agarre la rosa que Felipe me dejo.

– no puedo creer que después de lo que le dijiste todavía te dejo una rosa.
– es un pinche bipolar ya lo sabes.

– eso es amor Samara… todos en este Palacio lo saben.

– menos su madre si no ya me hubiera mandado desaparecer.

– de eso venía a hablar contigo. – se sentó a un lado de mi. – para eso me buscaba esta mañana.

Me senté recargándome en la cabecera de la cama.

– la Reyna me dijo que Felipe negó comprometerse con la hija del Duke… la joven que bino la otra vez te acuerdas.

– claro que me acuerdo.

– al parecer esa jovencita de quien esta enamorada es de Josué, creo que asta se miran a escondidas.

– y por eso Felipe se negó a comprometer con ella.

– no sólo por eso hija.- Amanda me miro a los ojos. – Felipe le gritó a su madre frente a todos en el comedor que el estaba enamorado de ti y si el se llegaba a casar sería contigo no con otra y menos sería una que su madre ahiga elegido…. y de la cual su hermano estaba enamorado.

Me quedé con la boca abierta al escuchar lo que Amanda mi madre me decía.

– que??.

– lo que escuchaste… y la Reyna me pidió esta mañana que hablará contigo.

– quiere que me vaya del Palacio verdad… y todo por que Felipe abrió su bocota.

Amanda negó.

– todo lo contrario Samara… ella me pidió que te convenciera de que te cases con su hijo… ella sabe que tu «odias a Felipe «- lo de odiar a Felipe lo dijo haciendo comillas con sus dedos. – quiere que tú y él se casen lo antes posible pero tiene que ser en secreto.

– claro que no me voy a casar con Felipe, Amanda y menos en secreto.

– yo le dije que no aceptarías… pero ella casi me suplico hija y no lo entiendo si ella ya había buscando una esposa para él, una que fuera de la realeza, al parecer por esa razón también es la fiesta de esta noche, la Reyna iba aprovechar para pedirle a tu padre que el sea quien te entregue… obvio ella no sabe que el Rey Arturo es tu padre… pero tu padre me hablo hace una hora y me dijo que te dijera que aceptaras y te convirtiera en la esposa del Príncipe Felipe esta misma noche.

Casi se me callo la mandíbula… no puedo creer que mi padre este de acuerdo con esa locura.

– a no… Mi padre no puede pedirme eso y no pienso casarme con Felipe.

– eso ya tu lo tendrás que hablar con el Rey llega a las 4 al Palacio… al parecer tu y Felipe se casan esta misma noche a las 9 de la noche en el despacho de la Reyna.

– y Felipe sabe de esto… dime que el no lo sabe Amanda.

– él lo sabe Samara y esta más que feliz es más todos aquí lo saben.

Me levanté de la cama y saque ropa del close y me empecé a vestir.

– mi padre no me puede casar con Felipe.

– en realidad no vas a casarte Samara… se te olvida que tu verdadero nombre es Isabella Wenceslao.

– pero Felipe no lo sabe.

– yo sólo te digo lo que tu padre dijo… tengo que regresar… para que todo este listo.

Amanda salió de mi habitación yo me quedé terminando de vestir. Y cuando estaba apunto de salir mi celular empezo a sonar era Fabián.

– Hola – dije apenas contesté.

– Hola bonita como estas.

– como crees… con una resaca horrible.

– yo igual. – se rió.

– pasa algo te escucho raro.

– no… bueno si pasa algo… no podré ir a la fiesta de bienvenida del Rey Arturo.

– pero.. – no termine de hablar cuando el interrumpió.

– en estos momentos voy rumbo a Irlanda… Mi padre me mandó para que me haga cargo de sus negocios aya.
– como… entonces te vas.

– si bonita, me voy y viviré aya pero prometo que cuando pueda voy a verte o vienes tú.

Sentí un nudo en la garganta, mi mejor amigo se iba, mi amante de cama me dejaba y mi padre me casaría con Felipe.

– te voy echar de menos, es más ya te echo de menos. – mis lágrimas resbalaron por mis mejillas.

– no llores que me vas hacer llorar a mí también. – lo escuché suspirar. – ya me hiciste llorar.

– lo siento. – me limpie mis lágrimas. – es que nunca pensé que nos separaríamos… a hora con quien voy a desahogarme y quitarme mis ganas cuando Felipe me manda al diablo.

Lo escuché reír.

– así este lejos puedes venir a quitarte las ganas conmigo.

Quería decirle lo que Amanda me dijo pero mejor calle.

– te voy a extrañar mucho.

– y yo a ti bonita, voy a extrañar todo ese hermoso cuerpecito… te quiero nunca lo olvides y si necesitas algo cualquier cosa no dudes en pedirmelo… tengo que colgar Samara.
Nos despedimos, me quedé centada en la orilla de la cama mirando así el piso… mire el anillo que Fabián me puso en el dedo ese que su prometida le devolvió.

Lo levante y me quedé mirándolo a un con lágrimas en mis ojos… lo guarde entre mis cosas y salí de la habitación.

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