La Princesa Desaparecida – Capitulo 4

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La luz que entraba por la ventana me dio en la cara y poco a poco fui abriendo los ojos, mire la hora en el reloj que estaba en la mesa de noche… iban hacer las 8 de la mañana.

Me acomode para quedar boca abajo, la sábana sólo cubría la mitad de mi cuerpo dejando mi espalda desnuda.

– pensé que nunca despertarías. – escuché esa voz que me irritaba.

– esto debe de ser una pesadilla, una maldita pesadilla – dije mientras me cubría la cabeza con la almohada. – sal de mi habitación Felipe.

– no lo are asta hablar contigo Samara.

– son mis días de descanso deberías respetarlos. – me levanté de la cama, no me importó estar sólo usando las bragas. – debí irme a noche en ves de quedarme aquí.

– pero no lo hiciste. – estaba sentado en la silla que estaba frente a la cama mirándome.

Me metí al baño para lavar mis dientes y echarme agua en la cara, me puse una liga en el cabello para recogerlo, cuando salí Felipe todavía seguía sentado.

– que quieres? – dije acercándome al close para buscar ropa.

– puedes vestirte – el Príncipe no quería verme desnuda.

– a caso mi cuerpo está igual de feo que mi cara. – dije burlándome.

– sólo vístete Samara.

Yo sólo negué con la cabeza mientras ponía la ropa en la cama.

– si quieres hablar tendrás que hacerlo mientras me doy una ducha, no quiero perder tiempo escuchándote.

Me quite las bragas y me metí debajo de la regadera.

– y que tal bailó tu a migo para ti Príncipe – le pregunte desde adentro del baño.

– prefirió ir a descansar. – lo escuché decir, el también había entrado al baño y estaba sentado arriba del retrete.

– entonces te dejo sólo en la biblioteca.
– de echo yo pase la noche aquí en tu habitación.

Yo recorrí la puerta corrediza de la regadera y asome la cabeza.

– dime que es una maldita broma. – el negó con la cabeza, me empecé a reír y regrese a pasar la esponja con espuma por mi cuerpo – Felipe… Felipe. – repetí su nombre. – aveces creo que un día de estos vamos a terminar matándonos.

– ganas no me faltan de estrangularte Samara. – lo dijo con una enorme sonrisa en los labios.

No entiendo porque después de avernos acostado nos insultábamos cada que nos veíamos. – a si es yo y el Príncipe Felipe, nos acostábamos de echo con él fue con quien perdí mi virginidad – y un día todo cambio, de repente, él me empezó a tratar mal y a decirme criada y chacha mugrosa, yo también empecé a responder a sus insultos.

– lo bueno que pronto me iré de aquí y no te tendrás que ensuciar tus manos con la sangre de una criada. – en cuanto dije eso la puerta de la regadera se abrió y entro sin importarle mojarse.

– te iras del Palacio Samara? . – pregunto detrás de mi.

– si… ya casi terminó mis estudios, se te olvida que sólo trabajaría aquí asta que los terminará, sólo quiero terminarlos y me largo.

Sentí como Felipe me agarro del brazo y me giró para que lo mirará.

– entonces si te iras – el agua nos caía a los dos en el rostro.

– si… Fabián me ofreció trabajo.

– te vas a ir con Fabián , te convertirás en su amante. – Yo me empecé a reír. – que te parece tan gracioso? . – pregunto.

– soy su amiga… el pronto se casará y no por eso voy a dejar de acostarme con el.

– entonces si vas hacer su amante.

– se te olvida que también fui tu amante Felipe… también me acostaba contigo.

– no compares Samara… Yo nunca me acosté con otra cuando lo hacía contigo y el esta comprometido, tu no merece ser la amante de un hombre casado.

– acaso te importó… le importa la vida de la chacha mugrosa Príncipe.

Felipe sólo me miro a los ojos y negó con la cabeza. – era obvio como a un Príncipe le iba a importar la vida de una chacha mugrosa y si ya terminaste de hablar vete.

Felipe salió del baño yo seguí parada bajo la regadera, cuando salí el seguía en la habitación secando su cabello con una toalla.

– entonces te iras verdad? , -pregunto mientras yo me vestía.

– a si es… así que aprovecha para tratarme mal el tiempo que falta.

– Samara… puedo pedirte un favor.

– acaso escuché bien… me estas pidiendo un favor.

– quiero que me acompañes al evento que se ara esta noche en la embajada.

– no puedo… porque iré con Fabián .

– otra vez ese imbécil, aveces pienso que estas enamorada de él .

Yo solté una carcajada al escucharlo decir lo que pensaba.

– enamorada yo, si no me enamoré de ti que fue con quien perdí mi virginidad, porque me enamoraría de Fabián , a un que el nunca me a tratado mal.

– sólo te estoy pidiendo que me acompañes,.. No creo que a tu amigo le importe tengo entendido que su prometida también asistirá al evento y no creo que el quiera que lo mire contigo.

– y tu como sabes que su prometida ira.

– porque yo mismo le mande la invitación.

– no lo puedo creer… nunca vas a cambiar Felipe siempre serás el mismo inbesil.

– ese es mi encanto… así que pasaré por ti a tu departamento y por favor vistes muy elegante..

Sin siquiera esperar a que le volviera a responder salió de la habitación. – eres un maldito. – grite. – así que quieres que te acompañe, lo are, quieres divertirte conmigo entonces nos divertiremos juntos.

Cuando termine de vestirme salí de mi habitación y fui a la cocina a desayunar.

– buenos días – salude al chef.

– buenos días Samara, que no se supone que son tus días de descanso.

– y lo son, sólo bine a desayunar y me voy.

El chef me ofreció de lo que había echo y me senté a desayunar con el.

– no pensé que estuvieras en el Palacio Samara… Y menos en fin de semana.

– a noche el maldito del Príncipe me hizo venir, nada más y nada más para rellenar su copa de vino.

El chef empezó a reír que casi se ahoga con la comida.

– su excelencia parece que esta enamorado de ti Samara, ayer bino asta aquí a preguntar por ti, Rosalia le dijo que eran tus días libres y se puso histérico y pidió tu numero para llamarte.

– ese hombre que va a estar enamorado de mi, más bien no a encontrado a quien más insultar, no creo que tenga corazón.

– todos los empleados apostamos a que si esta enamorado de ti… por eso te trata mal.

Yo me empece a reír mientras jugaba con la comida. – me incline hacia a delante para susurrarle al chef.

– sabes que hizo… le mandó una invitación a la prometida del hijo del presidente para un evento en la embajada.

– y porque no lo aria , es normal que el hijo del presidente vaya con su prometida a todos lados.

– yo iba a ir con Fabián el hijo del presidente a ese evento y hoy el Príncipe me pidió que fuera con el, más bien me esta obligado a ir con el.

– que te acabo de decir Samara, ese hombre esta enamorado de ti y si no es así esta obsesionado contigo, yo que tu sacaba provecho de eso, te imaginas tu nombre en primera plana.. «Samara Ventangur futura reina de España, de criada a reina».

Los dos empezamos a reír asta que nos dolió el estómago.

– ya me imagino la cara de la reina – dije con lágrimas en los ojos. – su principito casado con una chacha mugrosa.

El chef no paraba de reír, pero se nos borro la sonrisa cuando se escucharon unos gritos, era el Príncipe quien gritaba mi nombre.

– creo que el Príncipe te está buscando.

– creo que es hora de largarme… nos vemos después.

Salí corriendo de la cocina por la puerta de empleados asta mi auto subí asta llegar a la entrada donde le pedí al guardia de turno que revisará rápido mi auto.

Mientras esperaba a que lo revisarán, mi celular no dejaba de sonar era el mendigo del Príncipe

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