Melani «La Prostltuta» – Capítulo 10

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Después de casi 20 minutos de esperar a mi mamá, el padre Ramos salió de sus aposentos con una maleta, se acercó a la multitud y dijo algunas palabras pero no logre escuchar que era lo que decía, luego se despidió y las mujeres que estaban ahí se retiraron y mi madre se acercó a mi.

-YO: ¿Qué pasa mamá? porque éste tumulto
-MAMÁ: alguien a calumniado al padre Ramos, han mandado una carta al Arzobispado donde se quejan de los malos manejos del padre Ramos y tu sabes que él es una persona intachable y sobretodo respetable.
-YO: si Mami el padresito es un amor de persona, tan buena gente, bondadoso, pero no entiendo que sucede, enviaron la carta pero obvio el Arzobispo no cree en eso.
-MAMÁ: eso es lo mas grave hija, que lo cambiarán de lugar y me preocupa tu boda, tu sabes que mi anhelo es que él los case.
-YO: mami pero faltan tres días, el gran momento está por llegar
-MAMÁ: el padre ramos se va mañana muy temprano y yo no quiero que cualquiera case a mi hija, creo que debemos adelantar la boda.
-YO: ¿y la maleta que sacó?
-MAMÁ: va a mandar su equipaje primero, hijita que gran daño nos han hecho.

Para nada adelantaría la boda, pero no quería que el padre Ramos se fuera ¿con quién desfogaría la lujuria que mi cuerpo había desarrollado, con quien pecaría y tendría la absolución? yo debía hablar con el padre Ramos, buscar la manera de despedirme o hacer algo por el. Terminamos de hablar con mi mamá la cual estaba muy afligida por el suceso y se retiro a casa, me quedé unos minutos mas hasta que encontré la oportunidad y hablé con el padre Ramos.

-YO: Hola ¿como así que te vas?
-SACERDOTE: si hija, alguien ha hecho comentarios sobre mi y me van a cambiar.
-YO: pero no me puedes dejar sola, tu sabes que busco la salvación de mis pecados y me estás ayudando.
-SACERDOTE: que mas quisiera yo que seguir ayudándote a encontrar el camino, pero podemos hacer algo ahorita.

Cerró la capilla como de costumbre, sacó el vino de consagrar y sirvió algunas copas. Aquél hombre no quería irse, llevaba muchos años en la ciudad y se había adaptado a todo, empezar nuevamente, decía él, era difícil. En mi mente pensaba que a muchas las habría chantajeado con sexo e ir a otro lugar sería empezar a abonar el terreno para ver quien será su próxima víctima, pero me aburrí de tanto sermón y palabrería así que lo besé y empecé acariciar, él me pidió parar un momento mientras quitaba su atuendo de sacerdote, luego de estar completamente desnudo ante mi, me pidió que lo m@m@/ra, que deseaba sentir mi lengua en su p3/ne, que acariciara sus testículos, y eso hice yo era una mujer muy complaciente, me sentó sobre la banca y quitó mi ropa, abrió mis piernas y saboreo mi miel, me sentía en el paraíso o en el infierno no lo se, pero estaba completamente loco, tanto que me pidió que me viniera, quería probar todo lo que saliera de mi, metía sus dedos con algo de fuerza, buscando algo y por momentos salía un poco de mi oriné, sentí algo de pena pero argumentó que siguiera, que no me cohibiera, él deseaba probarme, su lengua tenía un movimiento espectacular subía y bajaba por mi clítoris y en momentos la introducía por mi vagina, también chupaba aquel botón «peligroso» con mucha fuerza y no se si lo que expulsó mi cuerpo fue orine pero sentí algo intenso que salía de ahí abajo, era una sensación deliciosa y única, tanto que me dejó el cuerpo con espasmos por un buen rato y mis piernas totalmente débiles; me decía que ahora si me tenia totalmente para él, me mostraba su enorme pene y lo movía y me encantaba ese morbo que existía entre ambos, era exquisito, no me levantó de donde me tenía, subió mis piernas hasta sus hombros y ahí en esa posición me penetró, metió todo su pene hasta el fondo, sin compasión ni nada, se movía con algo de brusquedad y mientras lo hacía, mordía mis piernas, el padre estaba totalmente poseído, el sexo era su debilidad, era algo notorio, tenía un excelente movimiento de pelvis, lo hacía de manera loca, no dejaba de verlo y hacerlo me llenaba mas de placer y por momentos sus gemidos eran intensos y fuertes, luego me puso en 4 y empezó a nalguearme, pasaba suavemente su lengua por ahí y a veces por el ano, repetía que lo extrañaría, puso su enorme pene sobre mi culo y me decía que le suplicara meterlo que lo quería escuchar, quise ver su rostro y mordiéndome el labio lo miré y le dije: destrozarme por favor, métemelo.
Aquel hombre estaba loco por mi y por lo que ocurría en aquel momento. Sin decir mas nada literalmente me destrozos el cu/l@, lo metió sin compasión y nuevamente sentí dolor, pero era más sabroso el gusto en ese momento, me intentaba mover pero me decía que no lo hiciera, que el llevaba el control, luego me decía «gime put@» y lo hice y así lograba entender que estaba por terminar, me tomó de la cintura y me puso de rodillas y regó toda su leche sobre mi cara, me decía que me la tragara todita, que no le dejara ni un poquito y así lo hice, luego nos vestimos y le pedí su nueva dirección pero el argumentó que no sabía, ni siquiera sabía en ese momento a donde sería trasladado solo que no estaría mas ahí en la capilla, le anote mi número de celular para que me llamara a penas tuviera su nueva dirección, sería capaz de ir donde estuviera solo por coger de la manera que él lo hace, salí de la capilla y al dar el primer paso hacía la calle me encontré con Daniel, ese hombre se había convertido en mi maldita sombra.

-DANIEL: no te basta con los clientes ¿ahora también te coges al padre?
-YO: me estaba confesando te recuerdo que me voy a casar con tu «amor»
-DANIEL: ¡Así de grandes serán tus pecados! llevas dos horas ahí metida, ¿no crees que es demasiado tiempo para confesarse?

¡Maldita sea! ¿como Daniel sabía aquello? pero era obvio que me seguía y me entraron unas profundas ganas de quererlo ver muerto pero no era capaz de ensuciar mis manos con tal basura, me alejé de la capilla y el entró, no se que haría ahí adentro pero sabía que no era nada bueno, llegué a mi casa, me serví una tasa de café y encendí mi cigarrillo, debía pensar muy bien que haría con Daniel por que él me tenía en su poder y no quería que aquello durara mucho tiempo.

CONTINUARA…

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