Melani «La Prostltuta» – Capítulo 16

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Pero lo bueno siempre debe acabar y ya era hora de continuar con mi falso matrimonio. Gustavo sacó su delicioso p3/ne, me besó y salió, mientras tanto yo me reponía de semejante encuentro, las piernas no dejaban de temblarme y de querer aún a ese hombre, era mi debilidad, como una maldita adicción. Esperé unos 5 minutos y salí, caminaba por el pasillo hasta llegar a la habitación que me habían adecuado, me quité mi vestido de novia, me retoque un poco el maquillaje y peinado, salí nuevamente a la fiesta y mi cara era otra, la felicidad por haber pecado era notoria, tanto así que disfrute de la fiesta y le seguí el juego a Daniel y Sebastián, no me dejaría dañar el momento por nada ni nadie, a un extremo del lugar miraba a Carmen y era como verme unos 20 años después, ver un rostro totalmente triste a pesar de su sonrisa, una vida tirada a la basura a pesar de los lujos y el dinero y me preguntaba si aquello era lo que yo quería en realidad, ¿no sería mas fácil hacer aquello que de verdad anhelamos y que nos llenen de felicidad a nosotros y no darle felicidad a otros? me sentía tentada a tomar el micrófono a decir mi verdad, a contarles a todos que siempre he sido una prostituta y que estaba siendo chantajeada por el amante de mi ahora esposo, pero no fui capaz, era demasiado cobarde para enfrentar el escándalo, me llenaba un poco de paz ver a mi papá el cuál se me acercó y me repetía una otra vez que me volará, pero, ¿por qué mi padre me repetía eso, a caso él sabia algo, o era una señal de la vida por medio de él? pero solo sonreí y continué con mi matrimonio, para la media noche hora en que Sebastián y yo debíamos retirarnos para tomar el vuelo que nos llevaría a la luna de miel, Gustavo se despidió no sin antes desearnos prosperidad en nuestro matrimonio y dándonos su bendición, era algo loco lo que vivía en aquél momento, no era capaz de verlo a la cara si tan solo horas antes me lo devoraba de placer. Le supliqué a Sebastián no viajar, no era necesario hacerlo, ya el y yo sabíamos que aquél matrimonio era una farsa pero el insistió en viajar, no me dañaría mi momento de felicidad así que tome aquel vuelo con rumbo a la costa. Llegamos a un lugar precioso, un calor delicioso, nos hospedamos y me metí a la ducha para refrescarme un poco, estando ahí entro Sebastián…

-YO: ¿Que haces?
-SEBASTIAN: quiero estar con mi esposa
-YO: ¿perdón? creo que no es necesario tener relaciones, ya sabemos que esto ea una farsa.
-SEBASTIAN: Quiero que me cumplas.

Le insistía a Sebastián que no quería tener relaciones con él, pero éste me tomo por la fuerza de las muñecas, me sacó de la ducha y me tiró sobre la cama, se monto encima de mi, yo le gritaba que por favor no, pero éste no me hacía caso y me dió un puño sobre la cara, luego procedió a violarme, quizás suene loco pero no fue tan malo, ya que su «acto» duró solo 5 minutos, sentí un asco terrible así que corrí hacia el baño a vomitar, empezaba a odiar al hombre del cual estuve enamorada por mucho tiempo, lo despreciaba con todas las fuerzas de mi corazón.
Me metí nuevamente a la ducha y el agua se mezclaba con la sangre que salía de mi rostro y nuevamente pasaba por mi cabeza si aquéllo era lo que me esperaba ¡maldición! ¿Por que no le hice caso a mi padre y huí de mi matrimonio? me quedé lo que restaba de la madrugada hasta el amanecer, el agua corría y corría, mis lágrimas y mi sangre ya no salían, estaba seca y con miedo, le tenia miedo a un vil gay cobarde, esa no era la Melani que yo solía ser, yo era feliz siendo una puta, a pesar de encontrarme con clientes de todo tipo, yo lo era.

Pedí hielo a la recepción para desinflamar el golpe, mientras tanto, Sebastián dormía como una bestia, la luna de miel duraría 15 días, los mismos 15 días donde debía aguantarme a un hombre que no quería, 15 días donde no sería feliz, 15 días de un infierno .

Yo estaba en el tocador revisándome la cara cuando despertó Sebastián, el juraba que yo me había buscado la situación, que por mi culpa me había golpeado, que patético y ruin era, dicen por ahí que nunca sabes con quien te casas hasta que te divorcias, y apesar de no estar divorciada, estaba conociendo al verdadero Sebastián. Nuevamente me tomó de la mano y me haló hacia la cama, me propuse ceder por que de lo contrario, Sebastián me mataría, saco su pene y me pidió hacerle sexo oral, luego empezó a besarme el cuello y a chupar mis senos y mi vagina se humedecía, odiaba cuando mi cuerpo me traicionaba, me sentía masoquista, era una sensación deliciosa pero no la debía tener. Sebastián metió su pene, hizo, dos movimientos y acabó en mi vagina, rellenándomela por completo, haciendo uso de su papel de esposo, así fueron los 15 días de luna de miel siendo violada por mi esposo.

CONTINUARA…

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