Melani «La Prostltuta» – Capítulo 19

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-MAMÁ: ¿hija por que te has quedado tan callada? a mi me haría muy feliz ser abuela, ¡imagínate mi primer nieto! por que será hombre y debe llamarse como su abuelo, lo vamos a bautizar en la capilla «Reina Sofía», y por el obispo que por cierto me encantó, lo malo es que… ¡ya sabes!

-YO: no mamá, no sé ¿es que?

-MAMÁ: negro, ¡pero bueno! es servicial, ayuda a la comunidad y es muy decente.
-YO: no sabía que fueras racista.
-MAMÁ: no lo soy solo que es muy negrito, hija, parece ya sabes…
-YO: ¡no mamá no lo se!
-MAMÁ: cambiemos de tema mejor.
-YO: si mamá seguro sera lo mejor.

Me levanté de la mesa, odiaba la manera en que mi madre arreglaba mi vida y ahora me salía racista, ¡si supiera que su hija se ha devorado aquel negro de todas las formas habidas y por haber! que mi cuerpo estaba adicta a su p3n€ y que cada vez quería mas y mas estar con aquel «negro». Ella ya tenía todo pensado y yo aún no confirma el embarazo, ahora me preocupaba mucho estar embarazada de Sebastián; de ese ser tan despreciable que odiaba, pero mientras me acercaba al jardín me senté sobre la mecedora de mi papá a tomar el sol, y llegó sorpresivamente Carmen, saludó a los que aún estaban en la mesa y se acercó hasta donde yo estaba.

-YO: Hola Carmen ¿cómo estás?
-CARMEN: Hola querida ¿por qué tan apartada de la reunión? aunque si te soy sincera tampoco estaría ahí en esa manada de víboras.

Juntas nos reímos, carmen me caía muy bien y quizás ella me ayudaría a esclarecer algunas dudas que tenía pero no sabía como iniciar el tema ni como preguntarle el ¿¡por qué aguantaba un matrimonio con un gay!? Quizás me metería en problemas y lo que
menos quería era eso.

-YO: ¿Tu me puedes aconsejar como llevar un matrimonio tan estable?
-CARMEN: haciéndote la loca
-YO: ¿cómo es eso?
-CARMEN: si hija, a veces uno debe «soportar» cosas por los hijos, cuando los tengas entenderás.

«Soportar cosas por los hijos» aquello no me parecía; un hijo debe ser felíz y sobretodo si ve a unos padres felices, ahora menos aceptaría la idea de estar embarazada si tendría que cambiar por un «hijo», no lo quisiera tener nunca, yo no cambiaría ni por mí, mucho menos por otra persona así fuera mi propio hijo.

-YO: ¿hasta aguantar un esposo gay?
-CARMEN: ¿!QUÉ!?
-YO: Carmen no me mires así, se cosas que quizás tu también deberías saber.
-CARMEN: pensé que era algo que solo sabíamos Daniel y yo, ¿y tu cómo sabes eso?
-YO: ¿puedo confiar en ti?
-CARMEN: si claro.
-YO: Daniel y Sebastián son amantes.
-CARMEN: ¡ese hijo de puta! muchas veces se lo pregunté y me dijo que no, tantas atenciones, tantos privilegios, creo que esto no lo soportaré.

Carmen se aparto de mi lado y caminó apresuradamente hasta donde estaban Daniel, Sebastián, mis suegros, mis padres y amigos, llamó hacia un lado a Daniel y solo escuche la fuerte bofetada que le dió y salió de la casa, atrás de ella Daniel, yo miraba como Sebastián quedaba asombrado junto con los otros invitados, ¡Dios mio! solo pensaba que había cometido una imprudencia y que aquello me costaría, Sebastián se acercaba lentamente y solo pensaba en que como sería mi próxima muerte, me tomo de la mano fuerte y me haló diciéndome que nos íbamos para la casa, me despedí de todos, salí junto con Sebastián, en el camino se tornó un silencio y por dentro temblaba toda, tenía un miedo profundo y sabía que aquello me costaría. Llegamos a casa y subí de manera apresurada a la habitación pero Sebastián me alcanzó y ahí inicio el coas.

-SEBASTIÁN: abriste la boca ¿verdad?
-YO: no se de que me hablas.

Y recibí la primera bofetada de mi esposo el cual me exigía que le dijera la verdad, me tomó por las muñecas y me sacudía con mucha violencia, le suplicaba que no me hiciera daño pero no entendía, me tiró al piso y empezó a patearme, luego sonó el teléfono; era Daniel y le contaba que yo le había dicho la verdad a Carmen, me levanto del piso y empezó a darme puños en la cara mientras le suplicaba que no lo hiciera, intenté salir de la habitación pero Sebastián me tomo del cabello y empezó a arrastrarme por el suelo mientras yo sangraba por todas las partes de mi cuerpo, me levantó nuevamente con toda la fuerza que tenía y me estrello el rostro contra la pared, en ese preciso momento perdí el conocimiento, no supe mas de mi.
Desperté casi dos horas después cuando me sacaban del quirófano había tenido fracturas en mi rostro y clavícula, me llevaron a la sala de recuperación y no hacía mas que llorar, repetía el ¿por qué no morí? sería lo mejor para mi, estuve una hora en aquella sala cuando fui trasladada a una habitación donde ya estaba Sebastián y mis padres, el me saludo con un beso como si nunca hubiese ocurrido nada, como si los golpes hubieran sido producto de mi imaginación, ¿a caso Sebastián enloquecía? O la loca era yo, pero no me dolieron tantos los golpes como la noticia del doctor.

-DOCTOR: Melani, debo decirte que tienes un ángel que te protege de todo apesar del accidente que tuviste, déjame decirte que estas embarazada, te sacamos algo de sangre en el quirófano al terminar el procedimiento y el resultado fue éste, ahora te haremos una eco-grafía para corroborar que «el producto» venga en óptimas condiciones, el golpe que tuviste fue muy grave y quizás hubo desprendimiento de placenta.
-YO: ¿¡accidente!?
-SEBASTIAN: si mi amor, íbamos en el coche discutiendo y te tiraste por la puerta.
-YO: ¿qué?
-SEBASTIÁN: mi amor no hables mucho ¡que felicidad seremos padres!

Aquello debía ser una pesadilla, Sebastián se inventó una película, miraba a mi madre y ella con su mirada me acusaba me decía que estaba loca y hasta le daba verguenza, en cambio mi padre no pronunciaba palabra, era callado con su cabeza abajo, de verdad le pedía a Dios si es que existe que no estuviera embarazada, yo no lo quería, y mucho menos en la situación actual que vivía con Sebastián. El doctor llamó a su personal para que llevaran el ecógrafo hasta la habitación y delante de todos los presentes prosiguió a hacerme el estudio.

-DOCTOR: si señora Melani; aquí esta el bebé que por cierto es grande, no entiendo como no tiene barriga mas o menos tiene entre 18 y 20 semanas de gestación.
-MAMÁ: ¿tanto? ¿Ya se puede conocer el sexo?
-DOCTOR: no se deja ver, está de espaldas pero es un bebe aparentemente sano, te dejaremos reposar y antes del alta te haremos otros análisis para confirmar que todo este perfecto.

Yo no paraba de llorar, no aceptaba a ese bebé, Sebastián se acercó y me besó, decía que juntos sacaríamos al bebé adelante, que seríamos excelentes padres, pero yo no aguanté mas y les pedí a todos que se fueran, que salieran de manera inmediata de la habitación, yo no quería a ese bebe, y no lo tendría.

CONTINUARA…

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