Melani «La Prostltuta» – Capítulo 22

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Me quedé ahí llorando, había ido buscando con quien hablar, con quien desahogarme, quien me protegiera y terminé por dejar ir a la persona que quizás si me quería, pero mi miedo era terrible; no quería fracasar nuevamente en el amor, no quería confiar en alguien, entregarle mi amor y que luego me saliera con alguna estupidez, era difícil de canalizar aquello que sentía, también lo odiaba por dejarme ahí con ganas, intenté tocarme pero no era lo que quería, tomé el Cristo crucificado que estaba ahí y lo empecé a lamer, abrí mis piernas y estuve a punto de introducirlo a mi vagina cuando sentí unos pasos, alguien se acercaba, cerré mis piernas y dejé el cristo nuevamente en su lugar.

-HOMBRE: hija ¿que haces aquí?
-YO: busco al obispo.
-HOMBRE: el señor obispo no ha venido a la capilla.
-YO: el que vive aquí, creo que se llama Gustavo, el es negro alto.
-HOMBRE: ¿te refieres a Gerardo? no es mas obispo, renunció por el amor de una mujer.
-YO: ¿usted sabe dónde lo puedo encontrar?
-HOMBRE: se va mañana para África, su vuelo creo que sale en horas de la mañana.

Por mi mente pasaban aquellas palabras de mi papá; que huyera y pensaba que quizás debía hacerlo ahora, pero ¿cómo superar el temor que tenía, como dar esos pasos sin dejar de sentir esas ganas profundas de querer sexo a cada rato? me retiré de la capilla y me fui a mi apartamento de soltera de donde quizás nunca debí salir, el polvo ya se lo consumía, las telarañas lo tenían nublado, estaba opaco y sin vida, preparé café, encendí mi cigarrillo y me senté a llorar y pensar si sería capaz de irme con Gustavo.
Me fumé casi tres cajetillas y me tomé mas de diez tazas de café pero no, en mi era mas fuertes las ganas de sex@ yo quería únicamente eso. Me quedé dormida y desperté muy temprano, por fortuna aún tenía algo de ropa en casa así que me bañé, preparé en un bolso pequeño algunas prendas por si sería capaz de irme con Gustavo, salí hacia el aeropuerto a quizás buscar algo de paz en las palabras de Gustavo, tomé un taxi y llegue, el vuelo para África por fortuna no había salido y en la fila de chek in, miré a Gustavo, me le acerqué y su cara se iluminó, mi corazón latía a mil, me sudaban las manos pero también palpitaba de manera descontrolada mi vagin@, Dios, ¿qué me pasaba, por que en los momentos mas serios e importantes para mi, me entraban nuevamente esas ganas de querer foll@r? Gustavo se salió de la fila y me abrazó, mientras lo hacía, no dejaba de decirme lo feliz que estaba de que yo estuviera ahí.

-GUSTAVO: Gracias princesa por estar aquí, compraré tu pasaje.
-YO: espera, antes quiero hablar contigo, necesito que me des seguridad, que no serás como Sebastián.

Mientras hablaba con Gustavo, teníamos nuestras manos juntas y yo solo pensaba en sex@, sólo quería que el me tocara y me demorara ahí mismo.

-GUSTAVO: al inicio será algo duro, pero te prometo que trabajaré para darte lo mejor.
-YO: ¿y mientras tanto que haré yo?
-GUSTAVO: te dedicarás al hogar y a la labor social si quieres, podrás estar con las diferentes tribus que conoceremos, ayudar a los enfermos, a los niños, tu tienes carisma y se que no se te hará difícil.
-YO: ¿y si me da por acostarme con media África? no te imaginas lo caliente que estoy en este momento, solo me imagino todas las veces que hemos foll@do y me mojo, ven vamos al baño.
-GUSTAVO: Melani esto es algo serio, estoy a punto de irme y tu solo piensas en coger ¿qué te pasa has perdido la razón?
-YO: estoy adicta a ti, a eso que tienes entre la piernas, ven, vamos será un momentito por favor.
-GUSTAVO: busca ayuda Melani, estás enferma, no es normal esto.

Gustavo se separó de mi lado, terminó de hacer sus tramites migratorios, y pasó a la sala de espera mientras yo gritaba su nombre como una condenada, 15 minutos después, su avión llegó y yo miraba desde una de las ventanas como se subía Gustavo al avión y posteriormente como aquél despegaba, empecé a llorar y justo en aquel momento sentí un enorme dolor en el vientre, sentía que algo me bajaba y me asusté mucho, bajé mi mano y me salió sangre, pedí ayuda al personal médico del aeropuerto y lo que tenía era una posible amenaza de aborto.

CONTINUARA…

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