Melani «La Prostltuta» – Capítulo 24

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Estaba desquiciada, me dolía profundamente aquello que hacían, el palo tenía astillas que lastimaban mi vagina, pero era mas mi gusto y pedía mas y mas y gritaba y deseaba continuar en eso pero aquellos hombres estaban exhausto, rendidos y cansados, así que el primero en retirarse fue aquel taxista con el que inicié mi faena, su cara era de rendido, creo que al irse hasta loca me dijo, por mi frente estaba con dos v3rg@s y por mi v@g1n@ un palo que me clavaba constantemente, aquellos policías también se dieron por rendidos y decidieron irse pero yo les rogaba que no se fueran, que continuáramos, pero me trataron de de amante; uno gritó que buscara ayuda, que nadie me llenaba sexualmente, que si estaba loca, fueron tantas palabras que me llegaron y como siempre empecé a llorar, salí de aquél callejón como pude con las pocas fuerzas de mis piernas, tomé otro taxi y regresé a la clínica, sin anunciarme ni nada entré directamente al consultorio del doctor y casi de rodillas le pedí que me ayudara, que no me dejara sola.

-DOCTOR: calmate Melani, ven dime que pasó.
-YO: doctor reviseme por favor, me arde mucho la vagina, acabo de tener sexo con unos desconocidos y hasta un palo me hice introducir.

Moría de vergüenza al contarle eso pero era lo mejor, necesitaba que me ayudara, pidió de manera inmediato una sala de procedimientos y me revisó, por fortuna las heridas que tenía eran externas, el doctor sacaba residuos de los palos, hasta una etiqueta enrollada sacó, me dolía profundamente pero sabía que el haría lo correcto, luego me pasaron a una habitación donde, como mandados de Dios llegaron Sebastián y mi madre.

-YO: se acordaron de mi existencia, muchas gracias por aparecer, por demostrarme que les importo.
-MAMÁ: Melani no seas insolente, ¿que no sabes la tragedia por la que hemos pasado?
-YO: ¿ahora a quien mataron, perdón, digo, quien falleció? por que la gente se muere de la nada, amanece y al minuto ¡bumm! mueren o la matan.
-MAMÁ: Murió tu padre.

Quedé fría, paralizada, por inercia mis lágrimas salían solas, no creía aquello que me decían, necesitaba ver a mi papá, la vida me estaba pasando la factura de mis malas decisiones.

-YO: díganme que aquello es mentira, ¡mi papá no puede estar muerto!
-MAMÁ: ¿como crees que jugaría con eso? si no había venido era por que primero no lo merecías, ya sabes por que, hasta que no le pidas perdón a tu esposo por lo difamación que le hiciste no te perdonaré.
-YO: Mamá, tu y sebastian se p…
-SEBASTIÁN: mi amor cállate, no vayas a decir algo de la cual te puedas arrepentir.

No creía aún que mi padre estuviera muerto, sin tan solo hubiera estado sus últimos instantes con el, si tan solo no hubiera preferido el sexo en lugar de tener una vida «normal».
Me arrepentía tanto de mis malos actos.
Duré nuevamente otros dos días internada, después de eso Sebastián fue por mi para llevarme a casa, pero antes del alta el doctor me ordenó los controles para llevar mi embarazo y monitoreo del mismo. En casa con Sebastián todo iba dentro de la normalidad, el en su trabajo y de amante de su jefe, yo en mi casa cuidando de mi y distraerme para no ir a la 19 pero apenas llegaba la noche, quien buscaba a Sebastián en la intimidad era yo; necesitaba al menos m@m@rl3 la v3rg@ para quedarme satisfecha, para sentirme un poco bien y relajada, así me la pasé hasta que mi barriga empezó a notarse más y aquella bebé que crecía en mi, me recordaba que estaba ahí conmigo, sus movimientos eran impresionantes, todo el día lo hacía, todo el día me recordaba que ella estaba aferrada a mi, por momentos sentía bonito aquello pero recordaba que no podía tener relaciones en la 19 por su culpa y nuevamente regresaban aquellas ganas de no quererla. Fueron unos meses totalmente difíciles, con el doctor nos mirábamos muy seguido, el era muy amable conmigo y siempre me decía que estaba dispuesto a ayudarme si quería denunciar, pero yo era débil y me daba miedo lo que podía hacer Daniel, pero tambien pensaba en Gustavo y en lo débil que fui al no irme con el a África, lloraba nuevamente cada vez que recordaba aquella situación, era frustrante para mi sentirme así, pero me lo merecía por ser una cobarde que es adicta al sexo y no lo pude manejar.

DIA DEL PARTO.

Recuerdo mucho ese día, me desperté muy temprano por que sentía que me había orinado en la cama, salía algo transparente de mi vagina y pensé que era orina, me bañé, me vestí y salí a la clínica, le comenté al doctor lo que tenía y este hizo un tacto, para mi sorpresa tenía 4 de dilatación, posiblemente tendría mi parto vía vaginal, no sentía dolores, todo fue muy normal a comparación de lo que había escuchado, la relación con mi mamá estaba mal pero era cordial, la llamé, llegó a la clínica con todo lo que le había comprado aquel día a la bebé, su nieta se llamaría como ella, según afirmaba, pero yo ya sabía que nombre llevaría mi hija la tuve durante 9 meses en mi vientre y era yo quien debía decidir.
Dos horas después llego Sebastián y para ese momento ya sería ingresada a la sala de parto, tenía dilatación total, el doctor como siempre al pendiente de mi, me ayudaba a respirar y a pujar cuando se requería, sin mentir pujé 3 veces cuando escuche aquel llanto ensordecedor, lloraba como si la mataran y miraba la ternura y amor con el que el doctor la recibió, me la acercó al pecho y si, era divina con unos ojos gigantes color miel, era perfecta. Le conté cada dedito de sus pies y manos, me retiraron de la sala a una habitación, afortunadamente todo estaba perfectamente para ambas, a la bebé la vestían mientras tanto, en la habitación, mi madre se había encargado de decorarla y poner muchos regalos, Sebastián había llamado a su amante para que estuviera ahí al momento de conocer a la bebé. Entró el doctor a la habitación para informar que no podía haber tantas personas ahí conmigo pero los presentes le rogaron que hasta el momento de conocer a la bebe se quedarían, luego el se acerco un poco a mi oído y me susurro que tenía curiosidad de preguntarme algo, yo sospechaba que era, pero esperaría a que llegara el momento, todo estaba tenso, así que para romper el hielo, Daniel preguntó ¿cual sería el nombre de la bebé? antes de que mi mamá respondiera, conteste que se llamaría TERE.

CONTINUARA

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