Melani «La Prostltuta» – Capítulo 27

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Mi habitación era muy cómoda, una cama amplia como para hacer el kamasutra al derecho y al revés, una mesita, la soledad de aquellas cuatro paredes y yo. Mi primera noche fue angustiante no lograba conciliar el sueño y me masturbé, pero ya ni aquello me funcionaba para dormir, así que lo volví a hacer una y otra y otra vez pero no lo logré, lloraba nuevamente y pensaba que había cometido un error en aceptar estar ahí, así que empece a gritar y golpear la puerta para que me abrieran y me sacaran de ahí, ya no quería estar, mi vida era ser put@ y quería continuar así, una de las doctoras ingresó dándome un sedante que me dejo profundamente dormida, a la mañana siguiente desperté con el rostro hinchado, me sentía cansada, me bañé y salí a desayunar, sabía que el día se me haría eterno, debía poner de mi parte pero era difícil, no me importaba ver la cuchara y cuchillo y sentir profundas ganas de introducirlo, lloraba de la impotencia de sentirme así y pensar así, mi cuerpo sudaba y temblaba, así que nuevamente llego la doctora por mi y me repitió que sería un proceso difícil pero que lo lograría, en el fondo sabía que debía poner de mi parte pero me dolía no poderlo hacer, debía permanecer distraída realizando alguna actividad, así que mi tiempo lo desempeñaba en manualidades pero cada objeto que tenía ahí me lo quería meter, me robé unas tijeras y me apresuraba al baño pero detrás de mi aparecio la doctora.

-DOCTORA: Que haces Melani?
-YO: vine a hacer pipí doctora, ¿no está prohibido o si?
-DOCTORA: necesito que me entregues lo que tienes escondido en el pantalón por favor.
-YO: no tengo nada doctora.
-DOCTORA: Melani debes poner de tu parte, sino sera difícil, entregame por favor.

Le pasé las tijeras y nuevamente lloré, no lograba quitar de mi las ganas por cøg3r, me fui a mi habitación y el desespero era tanto que corría de un lado a otro y me estrellaba contra las paredes, gritaba que me sacaran de ahí, pero lo que nunca pensé ocurrió; la doctora debió tomar medidas extremas y me puso una camisa de fuerza, me sedaron hasta que lograran mantenerme estable, me restrigieron las visitas en su totalidad, me aislaron del mundo externo, quedaba algo dopada, no lograba distinguir entre la realidad y la ficción, reía y nuevamente lloraba, otra vez gritaba y luego callaba, era extraño lo que mi cuerpo asimilaba, era totalmente trágica mi situación, pero fue un primer mes duro y donde debía adaptarme al nuevo régimen que debía llegar pero se me dificultaba.
Empecé a extranar a Tere, a mi madre y al doctor, extrañaba los llantos de mi hija y quizas de manera enfermiza cuando ponía me seno en su pequeña boca para que me succionara, era tan extraño todo lo que mi cuerpo sentía y no dejaba de sentir, necesitaba mucho hablar con alguien, me juzgaba el ¿por que no me fuí a África? seguramente allá estaría trepada encima de Gustavo, saboreando sus ricas mieles, pero en cambio estaba ahí encerrada en aquel centro queriendo desfogaeme y sin poder.

CONTINUARA…

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