Melani «La Prostltuta» – Capítulo 28

Publicado por

Pero en todas partes estaría la tentación presente y el centro de rehabilitación no sería la excepción, recuerdo una noche con exactitud no sabia la hora pero era muy tarde, no se escucha ni el volar de los mosquitos, tan silenciosa como la calma, entró a mi habitación un enfermero, alegaba que necesitaba darme mi medicación, sabía que me habían subido las dosis pero no me esperaba que alguien entrara a esa hora, me senté sobre el borde de la cama y aquel joven y atlético hombre se acercaba con un vaso de agua y unas pastillas, me paso las pastillas y posteriormente el vaso de agua, mientras le devolvía el vaso rocé con mis dedos su brazo; estaba duro aquello, nos miramos fijamente y era evidente la conexión que se prendió entre los dos, lo invité a sentarse a mi lado y conversar un poco a lo que el accedió, mientras hablabamos yo me desnude en su frente, el no dejaba de verme y de pasar su lengua sobre sus labios, se apetraba con fuerza la entrepierna y me miraba con hambre, despues de estar totalmemte desnuda me abrió las piernas y se adentro en mi v@gin@, era exquisito sentir su boca ahí abajo de mi, como chupaba mi cl1t©r1s, como subía y bajaba su lengua, tocaba mis s3n®s mientras lo hacía y gemía muy despacio para no ser deacubiertos. Era un hombre tan caliente como yo, no se cansaba y me lo demostraba, su p3-n3 no era tan grande pero yo quería probarlo, sentirlo dentro mi y lo hice; le di unas buenas m@m@d@s y posterior a eso le imploraba que me lo metiera por el cu-l@ y me diera duro, me encantaba ese dolorcito que sentía, me excitaba esa sensación, era una cosa deliciosa, su p3-n3, su boca, su lengua todo el me encantaba, le pedí meter algunos objetos por mi v@g1n@ pero no había nada en aquella habitación, pero el se ingenió la manera de introducir su mano empuñada, sentía que moría pero no quería que lo sacara, me encontraba en una encrucijada, el dolor me daba demasiado placer y pedía mas y mas, aquella primera vez lo hicimos toda la noche, recuerdo que el eyaculo unas 10 veces mientras que yo tuve casi 1000 orgasmos, mi cuerpo no dejaba de contraerse y mi vagina de palpitar, amaba el s3-x0 y sabía que me era difícil dejarlo y mas cuando siempre lo tendría a mi alcance, el enfermero salió de mi habitación algo agotado, su cuerpo se notaba débil mientrras que yo continuaba al 100 dispuesta a otra faena, aquél hombre prometía visitarme a diario y eso me gustaba, sería mas facil para mi convenecerlos a todo que me estaba rehabilitando, si tenía mi dosis diaria de s3-x0 ya que mi cuerpo lo pedía, pasaron algunos meses mas y todas las noches aquél hombre me visitaba, no parabamos de hacerlo, el me daba todo lo que mi cuerpo pedia, tanto así que llevaba algunos objetos para que jugaramos un poco, a la doctora del centro le demostraba que me estaba recuperando, pues ya no vivía tan anciosa e inquieta así que me permitió realizar algunas llamadas a casa, pude hablar con el doctor y preguntar por Tere, se me había ido la vida en aquel centro, tanto así que mi hija ya estaba por cumplir un año y sólo la tuve junto a mi un mes, me daba tristeza pero sabía que había hecho lo mejor, yo no era una buena madre y quizas nunca lo sería, yo necesitaba ser una persona estable y no lo era, la puso al teléfono y la única palabra que decía era papá, fue un golpe duro pero no podía pedirle mas a ella si nunca me vio durante este tiempo, tambien me enteré que mi anulación del matrimonio había salido, estaba libre de Sebastián y por ende de Daniel, era todo maravilloso o al menos eso creía, colgué el teléfono y salí de la oficina donde estaba llamando, caminaba por el pasillo cuando se me acercó la doctora:

-DOCTORA: Melani tengo que decirte algo.

Maldita sea, se dieron cuenta que me cogía con el enfermero, era lo único que se me pasaba por la mente y ese era mi temor, que me alejaran de aquel hombre, yo no quería, quizás no lo aguantaría.

-YO: si doctora, dígame.
-DOCTORA: tienes visita
-YO: ¿visita? Se supone que tengo prohibidas las visitas.
-DOCTORA: La persona que vino a verte nos contó que era muy importante verte, por favor sigueme.

Era extraño, ¿quién podría irme a ver si tan solo mi familia y el doctor sabía donde estaba? mi corazón se aceleró, pensaba que quizás había sido Gustavo, en el fondo nunca deje de pensarlo, siempre aparecía en mis pensamientos, sentía la misma sensación de aquella vez que me iba a casar y el obispo era todo un misterio, caminaba muy rápido pero los pasos se me hacían pesados, tanto así que se me hizo eterno el camino, llegué con la doctora a una sala, ella abrió la puerta y me dio paso.

-DOCTORA: Bueno aquí esta Melani, los dejo para que puedan hablar.

-YO: ¿Tu aqui?

CONTINUARÁ…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *