Melani «La Prostltuta» – Capítulo 5

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Salí del lugar, caminé unas cuantas calles mentiras encendía un cigarrillo.
Aquella noche necesitaba estar en paz con mis pensamientos y el deseo desbordante de saber de Gustavo, ¿Por que si era un simple cliente me inquietaba tanto? ocupaba gran parte de mis pensamientos, ¡¡demonios!! Por que no fui capaz de pedir su numero o al menos preguntarle si regresaría. Caminé casi dos horas y la noche estaba muy fría así que tome un taxi después.
Llegué a mi apartamento; preparé café y me serví una taza gigante, irónicamente era lo único que me ayudaba a conciliar el sueño, después me metí bajo la ducha y sentía como el agua quemaba mi espalda, quizás ésta vez se me pasó la mano con la flagelación y necesitaba recuperarme un poco, así que debía llamar al administrador del lugar e informarle que aquél día en la noche ya no iría. Posteriormente me metí en la cama y no supe mas de mí hasta que el sol hizo su arribo por mi ventana, me levanté y recibí una llamada de mi mamá; el padre Ramos necesitaba hablar conmigo, por poco olvido mi otra pesadilla, uno me desvelaba e inquietaba y el otro me perturbaba, ¿Qué maldita condena estaba pagando, en qué momento se me ocurrió confesare mi vida al padre Ramos? yo tenia la opción de negarme y si el hablaba algo sería su baja del sacerdocio pero por otro lado mi vida y mi integridad como mujer y toda la doble vida que llevaba estaría por el piso, era mas fácil complacer al padre y que me guardara el secreto. Aquella mañana me vestí muy insinuante me hice una cola de caballo en el pelo, me puse una mini falda, un top y mi chaqueta de cuero, zapatos altos y me fui hasta la capilla a visitar al padre Ramos, parecía una total puta; la mas barata pero al mismo tiempo, la mas decidida y necesitaba saber cuanto me duraría el bendito chantaje. El padre Ramos me vio entrar y fue evidente que había llegado el mismísimo demonio:

-YO: Buen día padre, mi madre me dijo que usted me necesitaba y aquí estoy.
-SACERDOTE: sabes que debes ganarte la absolución de tus pecados, hija mía
-YO: ¿Y cuantas mamadas mas me faltan?
-SACERDOTE: no son mamadas son oraciones al señor, ¿O no ves que por medio de mí, tendrás la salvación?
-YO: empecemos, ¿Dónde será ésta vez, en el altar, confesionario, en las bancas, o en la oficina?
-SACERDOTE: espérame en las bancas de enfrente mientras cierro la capilla.

Caminé, me senté hasta que el santo padre Ramos llegara, se sentó al aldo de mí y empezó a acariciar mis piernas mientras cerraba sus ojos y emitía un credo. Pensaba que aquél hombre estaba loco, poseído por el demonio, pero algo mas pasaba en mi, me gustaba lo que sucedía, era inevitable no humedecerme y querer mas de lo que el padre me tenía preparado. Empezó a meter su mano mas y mas y tocaba esa humedad que él provocaba y como una desquiciada mental le pedí que por favor me penetrara, necesitaba sentir un p3n3 dentro de mí, yo ya estaba super lubricada, super ganosa y deseosa de estar con el pero en cambio, el afirmó que Dios llevaba el control de todo, ¡maldición! ¿Con qué demente estoy, a caso nunca va terminar ésto, siempre será así, siempre este infeliz hará lo que quiera conmigo en todo sentido? Pero lo que continuo haciendo era realmente excitante para mi, probaba mis fluidos; aquella miel que mi cuerpo expulsaba, se chupaba sus dedos como un niño chiquito me gustaba ese morbo, aquella maldita perversión que el tenía. Su miembro estaba super erecto, me tomó la mano y me hizo a acariciarlo por encima de su pantalón mientras se retorcía ahí en aquella banca, por un momento no pude mas y le dije algunas cosas:

-YO: padre Ramos, venga me subo
-SACERDOTE: no hijita, Dios no lo ha requerido, déjame buscar tu salvación, déjame liberarte de tus pecados hija mía pero tu sigue acariciando, sigue haciendo lo que estás haciendo hija, continua así.

El padre Ramos repetía y repetía lo mismo, cuando mi cuerpo se enloqueció empece a gemir y a contraer mi abdomen mis piernas se pusieron temblerosa, fue un super orgasmo el que me ocasionó, el mas intenso y delicioso de mi vida. Pero la cosa no terminaba ahí; me hizo pone de rodillas y que le mamara la v3rg@, aquello para mi era exquisito, una delicia que no me negaría nunca y nuevamente al explotar de placer me pidió tragarme toda su leche y repitió unas palabras que me hizo entender que aún continuaría su chantaje:

-SACERDOTE: el perdón esta cerca hija, ya te puedes ir.

Aún debía estar a merced del padre, justo antes de salir de la capilla recibí una llamada de Sebastián. Me tenía una sorpresa tentadora según palabras de él, estaba super ansiosa por saber de que se trataba así que fui directo hasta su casa.

-YO: hola amor.
-SEBASTIÁN: mi vida he estado pensando que debemos escaparnos, sin decirle nada a nadie, tu sabes como son nuestros papás, pero creo que es necesario estar solos.

¿A caso era lo que me imaginaba? ¡Mi futuro esposo quería tener sexo conmigo antes del matrimonio! eso era una locura, aún no pensaba como disimular la profundidad de mi vagina, hace mucho había dejado de ser virgen y era algo imposibles de ocultar, ¿Que diablos podía hacer? no se me ocurría nada pero en aquél momento, solo le dije que si aceptaba, que nos fuéramos lejos.
Aún faltaban tres semanas para el matrimonio así que le dije a mis padres que iría a comprar lo ultimo para mi boda, al administrador del sitio donde trabajaba le dije algo igual, Sebastián planeo un viaje de negocios en su trabajo así que todo parecía marchar con normalidad. Llegamos aun lugar campestre, estábamos rodeados de la naturaleza y podíamos respirar el aire fresco, lo único que se me ocurrió para que Sebastián no se diera cuenta de mi realidad fue disolver unas pastillas para dormir en su bebida, así que abrí unas botellas de vino y las serví, mientras reíamos y hablábamos de nuestra vida juntos, los besos no se hicieron esperar, me besaba con la ternura que siempre lo hacía, era algo delicioso, pero las pastillas no lograban su efecto, temía por ser descubierta y hasta que ahí llegara mi matrimonio, pasaban los minutos y no se me ocurría nada mas, el fin estaba cerca, mi fin estaba llegando.

CONTINUARA…

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