Melani «La Prostltuta» – Capítulo 6

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Los besos se fueron intensificando hasta que decidí decirle la verdad a Sebastián era mejor que el se enterara por mi que ya no era virgen, que su novia de toda la vida había estado con alguien mas, quizás aquella confesión me haría perderle pero necesitaba enormemente decirle, me separe de el y me puse de pie, le extendí mi mano para que me siguiera hasta el borde de la laguna del lugar.

-YO: Mi amor, quiero preguntarte algo
-SEBASTIAN: si dime mi amor.
YO: ¿Eres virgen?

Quizás fue la pregunta mas tonta que se le puede hacer a un hombre de 26 años pero necesitaba un preámbulo para contarle que no era virgen, ya en el camino me inventaría a detalles como sucedieron las cosas.

-SEBASTIAN: yo te amo, y también quise venir a este lugar para contarte algunas cosas, no he sido totalmente honesto contigo y quizás nunca logres comprenderme, quizás no te quieras casar conmigo, pero hay cosas en mi vida que no le he contado a nadie, bueno si a una persona: al padre Ramos.

Sebastián empezó a llorar parecía un niño chiquito, ¿Tan grave era aquello que me contaría para estar en ese estado? Me empece a sentir mal y preferí pararlo pero el continuo diciéndome cosas sin sentido para mi, sólo repetía que lo perdonara por no ser totalmente honesto conmigo. Mi querido novio tenia secretos al igual que yo, pero no lograba entender que pudiera ser, quizás fue infiel pero eso era algo normal, vivimos separados y nunca habíamos tenido intimidad, por un momento se alejo de mi se agacho y tapando su cara continuó llorando. Me sentí muy mal de verdad y no quería causarle daño a Sebastián lo amaba profundamente, era el amor de mi vida pero era evidente que no nos conocíamos que eramos dos completos extraños. Sebastián se acercó nuevamente a mi, me tomó la cara y me dio un beso y de forma muy despacio me dijo que no era virgen que ya había estado con «algunas» personas, la verdad no me extrañaba eso, Sebastián era un tipo apuesto y era obvio que las mujeres estarían detrás de este bombón, luego continuó besándome pero ahora era mi turno, era mi oportunidad de decirle mi verdad, pero cuando quería hablar me interrumpía con otro beso y repitiéndome que mi verdad no importaba. Entramos nuevamente a la cabaña donde nos habíamos alojado y continuamos besándonos. Yo empecé a acariciar a Sebastián, a pasar mi lengua por sus labios, a besar su mejilla y su cuello, luego me tomó con fuerza de la cintura y me tiró con algo de violencia a la cama, sabía que tenia a todo un león de prometido, a una fiera salvaje; me quitó la ropa con algo de brusquedad y sacó su pene el cual me encantaba, era grande y sabía que me haría volar, estaba dispuesta a dejar mi vida de prostituta teniendo a un macho como Sebastián en casa, lo amaba, quería sentirlo, lo tomé con mi mano y le pasé la lengua pero Sebastián estaba super excitado y no se aguantó y con toda esa furia que tenía me penetró, me estremecí al sentir todo eso enorme dentro de mi, quería mas y mas pero Sebastián termino exactamente a los dos minutos después de meterlo. No entendía. Quería pensar que era una maldita broma, quería pensar que había sido producto de la calentura tan excesiva que tenia, así que lo dejé reponerse de aquel momento y dejé pasar unos minutos y nuevamente lo busqué, lo besaba, lo lamía pero su pene no respondía hasta que soltó la pregunta del millón:

-SEBASTIAN: ¿Te gustó mi amor?

No tuve otra que mentirle y decirle que si, que me había encantado pero ahí no pararía mi día, aunque lo único que me tranquilizaba era que no se dio cuenta de mi «virginidad» quizás no le interesaba eso pero tampoco le haría la pregunta ni nada, dejé eso como olvidado, pero mi prometido tenía mas secretos, los cuales me revelaría aquél día:

-SEBASTIÁN: mi amor, hay algo mas y de verdad te pido perdón, se que nos juramos desde niños siempre estar juntos, pero como te dije, he estado con mas personas no te fui fiel, mi amor.
-YO: no importa mi amor, eso es tema olvidado por que ahora me serás totalmente fiel y serás sólo mío.
-SEBASTIAN: Melani. me gustan los hombres.

Me quedé en total silencio asimilando aquello que había terminado de escuchar y se me repetía y repetía una y otra vez en mi mente, ¡A mi futuro esposo le gustaban los hombres! ¿Ahora que procede, qué pasaría? No podía ni pronunciar palabra, mi rostro se paralizó y mientras tanto Sebastián continuó hablando.

-SEBASTIAN: pero no te preocupes mi amor que me encantan también las mujeres.

Sebastián creía que al decirme aquello ultimo me tranquilizaría aparte de tener un novio literalmente precoz también era bisexual. Realmente estaba en una pesadilla, quizás me lo merecía por ser una prostituta, por ser una mentirosa, pero todo aquello no terminaba ahí, mis oídos debían escuchar mas cosas las cuales debía asimilar y aceptar.

-SEBASTIÁN: amor, tengo a alguien desde hace 5 años y te lo quiero presentar.

Hasta ese momento me parecía todo una mentira y no pude evitarlo, empece a reir como una loca, tome a Sebastián de la cara y le di un beso.

-YO: Ay amor eres muy chistoso, me alcancé a asustar pero estuvo bueno el chiste, ¡Ay corazón te amo! has tenido buen sentido del humor.
-SEBASTIÁN: Melani, nunca en mi vida he hablado tan en serio, todo lo que te he dicho es verdad y eres la segunda persona que lo sabe, el padre Ramos lo sabe en secreto de confesión y ahora tu.
-YO: ¿Y cuál fue tu penitencia?
-SEBASTIÁN: rezar
YO: ¿Sólo eso?
-SEBASTIÁN: si amor

El padre Ramos era un hijo de puta literalmente, a mi prometido lo absolvió con unos cuentos rezos mientras que a mi me tenía en un profundo chantaje, pero eso era lo de menos ahora debía continuar escuchando la repulsión de mi prometido todo lo que hacía con su otra pareja y en mi estaba el continuar o no.

-SEBASTIAN: ¿No dirás nada?
-YO: ¿Que puedo decirte después de escuchar todo ésto? Me queda difícil pronunciar palabra.
-SEBASTIÁN: Melani perdóname de verdad, pero te quiero contar y presentar a Daniel, es mas, se que es difícil la situación pero podemos tener una relación los tres.
-YO: sólo quería que la tierra me tragara, yo continuaba pensando que era una mentira, un chiste de mal gusto, una jugarreta del destino, pero Sebastián estaba muy serio, sus palabras eran directas y fuertes, no titubeaba, pero a mi me costaba creer aquello y ahora solo quería regresar a la realidad, a mi realidad de puta.

CONTINUARA…

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