Melani «La Prostltuta» – Capítulo 9

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Aquella última semana antes de mi boda todo iba normal y rutinario, mis clientes, mi casa, el manoseo diario con el padre Ramos. Ya me había vuelto adicta a ese pene y sobre todo a la lujuria que él encendía en mi, hacerlo en la capilla era algo extremo y delicioso, ya no me importaba la absolución. Me convertí en una descarada, lo hacíamos en el altar, en la banca, en el confesionario, sobre el piso, en el campanario; ya no me importaba de verdad. Me encantaba el sex0 lujurioso con el padre y poco a poco fui olvidándome de Gustavo, él no regresó jamás a la 19, se convirtió en un fugaz cliente, dejé de hacer reservados para hacer shows en vivo, bailaba en el tubo mientras algunos clientes excitados colocaban dinero sobre mis partes y aprovechaban para tocarme, un viernes fue muy concurrido el lugar y estaba a reventar; miraba que entraba Daniel, me sorprendió verlo ahí y quise esconderme pero desde su ingreso me sonrió con una sonrisa picara e hipócrita, se acercó hasta la barra, pidió un trago y volteo su rostro sobre la tarima donde yo estaba, solo deseaba que aquel hombre no pagara un servicio conmigo, que no se le ocurría pedir un reservado, no aguanté mucho, me bajé de la tarima y me dirigí hasta donde el estaba:

-YO: ¿Que haces aquí?
-DANIEL: es un sitio público, puedo entrar cuando desee.
-YO: tu y yo sabemos que lo haces por algo, dime.
-DANIEL: Estás a escasos 5 días para tu boda y vine a contratar unas chicas para la despedida de soltero de mi Sebas.
-YO: estás loco de verdad, ¿por que no contratas hombres? sabes que aquí se complace a todos.
-DANIEL: ésta vez queremos chicas, ¿algún problema con eso?

Mientras hablaba con Daniel, el administrador del lugar me llamo a su oficina, me imaginaba lo que diría pero no quería adelantarme, me pidió sentarme.

-ADMINISTRADOR: Melani, te necesito para un show fuera del establecimiento.

Lo sospechaba; Daniel me había requerido, pero no lograba entender su fin ¿Por que justamente a mi? si según el no quería que Sebastián se enterara de mi trabajo.

-YO: jefe, creo que no podré aceptar.
-ADMINISTRADOR: es una orden, el pago es casi 5 veces mas de lo habitual.

Se me cruzaba por la mente la idea loca de decirle la verdad a mi jefe, que se enterara que mi novio y futuro esposo es gay y su amante quería que yo hiciera un show en su despedida de soltero.
Todo aquello era realmente loco, tan loco como que me tocó aceptar no tenía opción pero acepté, salí de la oficina y me dirigí nuevamente a donde Daniel:

-YO: ¿Qué pretendes contratandome? me dijiste que Sebastián ni nadie se entraría.
-DANIEL: Quiero verte humillada, que todos los amigos de Sebastián te usen, yo siempre supe que no eras la mujer para él, pero el muy tonto se enamoro de ti, no te imaginas las noches que se la paso hablándome de ti después de que terminábamos de hacer el amor, las noche que lloró cuando se peleaban , tu no lo mereces.
-YO: jajajaja la cuestión es de celos, eres un cabrón patético, ponte bien los pantalones no seas ridículo.
-DANIEL: si todo eso y mas si quieres pero te tengo aquí en mis manos y harás lo que yo diga si no quieres que tu secreto salga a la luz.

Daniel se convirtió en mi enemigo personal y todo por el amor de un hombre que a esas alturas poco o nada me importaba. El amor que sentía por Sebastián día a día se fue muriendo, tanto que me daba lo mismo que se enterara o no, lo único que me preocupaba era mi familia, la decepción sería grande para ellos; tantos años de sacrificio pagándome una carrera y la maestría para ser eso, una puta; una puta que debía continuar trabajando y meneando el culo al mejor postor. Mientras lo hacía, Daniel no dejaba de mirarme, su mirada era penetrante, siempre mantenía una risita de hipocresía. La noche se me hizo eterna, sólo quería tener sex0 para relajarme, sólo deseaba aquel sex0 de Gustavo o del padre Ramos, me desconocía, me sentía como una loca en busca de una verga, de su verga favorita, pero aquella noche de sorpresas no tan gratas hubo una que si me encantó, llegó el amor de mi vida: Gustavo.
Entraba y miraba como se le acercaba una chica, me bajé de la tarima y fui en busca de él le dije que yo lo atendería, nos fuimos a la habitación y me puso sobre la cama; me descubrió los senos y los lamía, mientras con otra mano acariciaba mi clítoris de manera circular, ese hombre me encendía de manera sobrenatural, yo babeaba por todas partes, me encantaba sus manos grandes y la brusquedad de sus caricias, le susurraba muy despacio que lo amaba, que lo deseaba, que lo extrañaba; mientras le decía esto, me tomó con fuerza de las muñecas y subió mis brazos hasta mi cabeza, el quería llevar el control de todo; me mordía las orejas, mis labios. En medio del encuentro le pregunté el ¿por qué vivía en un ancianato? se apartó de mi de forma inmediata, creo que dañé el momento al hacerle esa pregunta.

-GUSTAVO: ¿Cómo lo sabes?
-YO: Encontré al taxista que te llevo una de estas noches y le pedí que me llevara a donde te había dejado.
-GUSTAVO: nunca debiste ir a aquel lugar.

Se apartó de mi lado, dejó unos cuántos pesos en el mueble de la habitación y con algo de enojo salió de ahí. Ahora si entendía menos a aquél hombre me excitaba y me encantaba pero su vida y comportamiento era todo un misterio. Yo quería saber mas de él y me lo propuse, en mi loca imaginación, planeaba regresar al lugar donde me llevó el taxista y ver que sucedía con Gustavo ¿por qué no cruzaba conmigo mas de dos palabras, por que me hacia el amor de aquella manera tan espectacular, por que su cuerpo y su piel no podían de salir de mi cabeza?

No di espera al reloj, salí muy temprano de mi casa, caminé un poco mientras encendía un cigarro, eso me relajaba pero no tanto como el sex0, llegue hasta el dichoso ancianato, salía y entraba gente pero nunca vi a Gustavo quizás el taxista me había mentido pero el comportamiento de Gustavo decía lo contrario; él escondía algo, yo quería saber que era y lo descubriría como fuera necesario. Después de estar un buen rato espiando aquél lugar regresé a casa, de nuevo a mi rutina, a mi trabajo y seguir planeando una boda de mentiras.

TRES DÍAS ANTES DE LA BODA.

De nuevo mi madre me ha llamado, me requieren con gran urgencia en la capilla del padre Ramos, seguramente tendré sex0 desenfrenado con él, llevo varios días sin verlo y sería delicioso recuperar el tiempo perdido.
Me arregle para ir a la capilla, entro al lugar y hay una gran conmoción; muchas de las feligreses lloran pero no logro entender nada.
Me fui acercando hasta donde mi madre, la cuál me pide que la espere en la banca de atrás, intento hecharle ojito al padre Ramos pero no lo veo por ningún lado.
Empiezo a preocuparme y aquello no me gusta.

CONTINUARA…

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